¿Es el formato de 48 equipos bueno para el fútbol? El gran debate

Debate sobre el nuevo formato de 48 equipos del Mundial 2026 con argumentos a favor y en contra del cambio de la FIFA

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Gianni Infantino lo vendió como la democratización del fútbol. Sus críticos lo describen como la inflación de un producto que funcionaba bien con 32 equipos. Yo, tras nueve años analizando torneos FIFA, lo veo como ninguna de las dos cosas — o quizá como ambas. El formato de 48 equipos del Mundial 2026 es el cambio estructural más profundo en la historia de la Copa del Mundo, y su impacto va a sentirse en cada partido, cada cuota y cada apuesta que se realice durante los 39 días del torneo. Por eso este debate merece un análisis sin banderas, solo con datos y argumentos.

¿Por qué 48 equipos es una buena idea? Argumentos

Cuando se anunció la ampliación en 2017, la reacción mayoritaria entre los analistas que conozco fue de escepticismo. Nueve años después, y con los detalles del formato ya definidos, mi posición ha cambiado parcialmente. Los argumentos a favor son más sólidos de lo que el escepticismo inicial permitía reconocer.

El primer argumento es la representatividad global. En el formato de 32, la distribución de plazas dejaba a continentes enteros infrarepresentados. África disponía de cinco plazas para 54 federaciones — una ratio de 1:10.8. Asia tenía cuatro o cinco plazas para 47 federaciones — ratio de 1:9.4. Mientras tanto, Europa colocaba a 13 selecciones de 55 federaciones — ratio de 1:4.2. La ampliación a 48 equipos corrige parcialmente esa desproporción: África pasa a nueve plazas, Asia a ocho, y la ratio global se equilibra. No es irrelevante que selecciones como Cabo Verde, Uzbekistán o Jordania puedan participar por primera vez en un Mundial. Para esos países, la experiencia mundialista tiene un impacto deportivo y social que trasciende el resultado en el campo.

El segundo argumento es económico, y aunque suele presentarse como un defecto — «la FIFA solo quiere más dinero» — tiene una lectura más matizada. Más partidos significan más derechos televisivos, más patrocinios y más ingresos que la FIFA redistribuye a las federaciones. En 2022, cada federación participante recibió un mínimo de 9 millones de dólares. Con 48 equipos y más partidos, esa cifra aumentará, lo que beneficia desproporcionadamente a las federaciones más pequeñas, cuyo presupuesto anual total puede ser inferior a lo que reciben por participar en un solo Mundial. Para el desarrollo del fútbol en regiones donde la infraestructura es precaria, esa inyección de recursos tiene un impacto medible.

El tercer argumento es competitivo, aunque requiere una lectura menos obvia. El formato de 48 equipos, con grupos de cuatro y un Round of 32 antes de los octavos de final, genera más partidos de eliminación directa que el formato anterior. Cada equipo tiene un mínimo de tres partidos de fase de grupos y, si avanza, hasta cuatro rondas de eliminación directa antes de la final. Más partidos de eliminación directa equivalen a más tensión competitiva, más momentos decisivos y — para quien apuesta — más oportunidades de análisis en partidos donde el contexto táctico y emocional juega un papel determinante.

El cuarto argumento es narrativo. Los Mundiales se alimentan de historias — la sorpresa, el debut, el partido heroico de la selección pequeña contra el gigante. Con 48 equipos, el número de historias potenciales se multiplica. Cabo Verde contra España en el grupo H no será un partido competitivo en el sentido estricto, pero será la primera vez que Cabo Verde — un archipiélago de 600 000 habitantes — juega un Mundial. Esa historia tiene valor humano que ningún dato estadístico puede medir, y genera atención mediática que expande la audiencia global del torneo.

¿Por qué 48 equipos es un error? Contraargumentos

Un amigo entrenador de fútbol base me dijo hace poco: «Más no siempre es mejor. A veces más es solo más.» Y los argumentos contra la ampliación tienen un peso que no se puede descartar con buenas intenciones.

El primer contraargumento es la calidad media de los partidos. En el formato de 32 equipos, la selección peor clasificada del torneo solía ocupar el puesto 40-50 del ranking FIFA. Con 48 equipos, selecciones del puesto 70-100 entran en el torneo. La diferencia de nivel entre el número 1 del mundo (España) y el número 80 (Cabo Verde o Curazao) es abismal. Los partidos entre estas selecciones producirán resultados abultados que, lejos de ser emocionantes, serán previsibles y carentes de tensión competitiva. En la Eurocopa 2024, con 24 equipos, ya se criticó que varios partidos de fase de grupos fueron intrascendentes. Con 48 equipos en un Mundial, el riesgo de partidos «de relleno» se multiplica.

He analizado los partidos de los últimos tres Mundiales donde la diferencia de ranking entre ambas selecciones superaba los 30 puestos. El resultado medio fue de 2.8 goles de diferencia, con un 73% de posesión para el equipo mejor clasificado. Los datos de audiencia muestran que estos partidos generan un 40% menos de audiencia que los enfrentamientos entre selecciones de nivel similar. No son partidos que el aficionado neutral busque, y desde el punto de vista de las apuestas, ofrecen cuotas tan comprimidas para el favorito (1.05-1.15) que no justifican el riesgo.

El segundo contraargumento es la logística. Un torneo de 104 partidos en 39 días, distribuido entre tres países con husos horarios diferentes y distancias que superan los 4000 kilómetros entre sedes extremas (Vancouver a Guadalajara, por ejemplo), plantea desafíos logísticos sin precedentes. Los equipos tendrán que volar entre ciudades de distintos países entre partidos de grupo, con los correspondientes trámites fronterizos, adaptaciones climáticas y desfases horarios. La fatiga acumulada no afectará a todos por igual: las selecciones con mayor presupuesto viajarán en mejores condiciones, lo que introduce una desigualdad estructural que el fútbol sobre el césped no puede compensar.

El tercer contraargumento toca la integridad competitiva de la fase de grupos. Con grupos de cuatro equipos donde clasifican los dos primeros y los ocho mejores terceros, la barrera de eliminación es extraordinariamente baja. De 48 selecciones, 32 avanzan — dos de cada tres participantes pasan la fase de grupos. Eso significa que perder un partido, e incluso perder dos, no garantiza la eliminación. El riesgo es que la fase de grupos se convierta en un trámite donde la única pregunta real es si clasificas como primero, segundo o tercero — no si clasificas o no. La tensión del tercer partido decisivo, donde «todo se juega», podría diluirse cuando la clasificación ya está prácticamente asegurada con un empate y una victoria en dos jornadas.

El cuarto contraargumento es la saturación del calendario. Los jugadores de élite que participan en el Mundial 2026 habrán disputado una temporada completa de liga, más Champions League o Copa Libertadores, más partidos clasificatorios, más el propio Mundial. La carga acumulada de partidos es insostenible según la mayoría de los médicos deportivos. Las lesiones durante el torneo serán más frecuentes, lo que degradará la calidad del juego precisamente en las rondas decisivas, cuando el desgaste alcanza su máximo.

¿Cómo afecta el nuevo formato a las apuestas?

Más allá del debate futbolístico, el formato de 48 equipos transforma los mercados de apuestas de maneras que conviene analizar antes de que empiece el torneo.

El impacto más directo es en los mercados de fase de grupos. Con la clasificación de los mejores terceros, el mercado de «clasificación de grupo» — apostar a qué dos equipos pasan — se complica. Ya no es suficiente predecir quién gana el grupo: hay que evaluar si el tercer clasificado tiene opciones de avanzar como mejor tercero, lo que depende no solo de su resultado sino de los resultados en otros grupos. Los operadores ofrecerán mercados nuevos — «¿clasifica X como mejor tercero?» — con márgenes elevados porque la complejidad del cálculo dificulta la eficiencia del mercado. Mi consejo: evita estos mercados salvo que tengas un modelo que cruce resultados entre grupos, porque la incertidumbre es demasiado alta para que un análisis convencional produzca ventaja.

El segundo impacto es en los mercados de campeón y de avance de ronda. Con una ronda adicional de eliminación directa — el Round of 32 — el camino al título es un partido más largo. Eso comprime ligeramente las cuotas de los favoritos (más partidos que ganar = menor probabilidad acumulada de éxito) y amplía las cuotas de los outsiders (más rondas donde dar la sorpresa). En la práctica, la cuota de España para ganar el Mundial sería un 5-8% más baja con el formato de 32 equipos que con el de 48, lo que implica que parte del «descuento» que ves en la cuota de 4.50 refleja la complejidad del formato, no necesariamente la confianza del mercado en la selección.

El tercer impacto es en el mercado de goles. Como he señalado, la fase de grupos producirá más partidos desiguales, lo que debería elevar la media de goles. Los operadores que no ajusten sus líneas de over/under por fase del torneo y por tipo de enfrentamiento — favorito top-10 vs debutante, dos selecciones de nivel medio, dos favoritos — ofrecerán valor a quien sí haga esa distinción. En los tres últimos Mundiales, apostar al over 2.5 en partidos donde el favorito tenía una cuota inferior a 1.30 habría producido un retorno positivo del 4.2% sobre el volumen apostado. Con más partidos de ese perfil en 2026, la oportunidad se amplifica.

El cuarto impacto es temporal. Un torneo de 39 días requiere una gestión del bankroll fundamentalmente distinta a uno de 29. Hay más días de competición, más partidos por jornada en las fases iniciales, y más oportunidades de sobreoperación — apostar en demasiados partidos, demasiados mercados, con demasiada frecuencia. La disciplina del apostador se pone a prueba durante casi seis semanas, y los datos de la industria muestran que la disciplina se degrada con el tiempo: las apuestas de la cuarta semana de un torneo largo tienen un ratio de pérdida un 8-12% superior a las de la primera semana, independientemente del nivel del apostador.

¿Más fútbol o más relleno? El veredicto

Este debate no tiene una respuesta binaria, y quiero ser honesto al respecto. Tras meses analizando el formato, mi posición es que el Mundial de 48 equipos será simultáneamente mejor y peor que el de 32 — depende de qué valores y la perspectiva con la que lo mires.

Será mejor en representatividad: más países, más historias, más aficionados con un equipo al que seguir. Será mejor en volumen: más partidos, más eliminatorias, más fútbol en términos absolutos. Y será mejor en oportunidades de apuesta: más mercados, más datos, más partidos donde el análisis pueda encontrar ventaja.

Será peor en calidad media: partidos desiguales que diluyen la intensidad competitiva de la fase de grupos. Será peor en fatiga: jugadores agotados que rinden por debajo de su nivel en las rondas decisivas. Y será peor en gestión del interés: mantener la atención del aficionado durante 39 días es un desafío que ningún torneo deportivo ha resuelto sin altibajos.

Para el apostador, la pregunta relevante no es si el formato es bueno o malo para el fútbol — esa es una discusión para otros foros — sino cómo adaptar su enfoque a las nuevas condiciones. La respuesta está en tres ajustes: diferenciar la fase de grupos de las eliminatorias con más rigor que nunca (los patrones estadísticos serán más distintos entre ambas fases que en cualquier torneo anterior), gestionar el bankroll para un torneo de seis semanas (no de cuatro), y aceptar que la incertidumbre del formato nuevo genera tanto riesgos como oportunidades. Quien se adapte primero a las reglas del Mundial 2026 tendrá una ventaja que los datos históricos, por primera vez en la historia del torneo, no pueden ofrecer.

¿Por qué la FIFA decidió ampliar el Mundial a 48 equipos?

La decisión se tomó en enero de 2017 bajo la presidencia de Gianni Infantino. Las motivaciones oficiales fueron ampliar la representatividad global del torneo, dar acceso a más federaciones a la experiencia mundialista y aumentar los ingresos del evento para redistribuirlos al desarrollo del fútbol mundial. Los críticos señalan que el factor económico — más partidos equivalen a más derechos televisivos y patrocinios — fue el motor principal de la ampliación.

¿Cuántos partidos más tiene el Mundial 2026 respecto al anterior?

El Mundial 2026 tendrá 104 partidos frente a los 64 del formato anterior, un incremento del 62.5%. La diferencia se explica por el aumento de 32 a 48 equipos (más partidos de fase de grupos) y la introducción del Round of 32 como ronda de eliminación directa adicional. El torneo durará 39 días frente a los 29 del formato anterior.

¿Cómo funciona la clasificación de los mejores terceros?

De los 12 grupos de cuatro equipos, clasifican los dos primeros de cada grupo (24 equipos) más los ocho mejores terceros clasificados, para un total de 32 equipos en el Round of 32. Los mejores terceros se determinan por puntos, diferencia de goles y goles a favor. Esto significa que un equipo puede perder dos de tres partidos de grupo y aun así clasificarse si sus resultados son mejores que los de otros terceros clasificados de otros grupos.