Marruecos en el Mundial 2026: ¿puede repetir la hazaña de Qatar?

Cargando...
Contenido
Cuando Marruecos eliminó a España en los penaltis de los octavos de final del Mundial 2022, no solo protagonizó la mayor sorpresa del torneo — reescribió lo que se creía posible para una selección africana en un Mundial. Semifinalista por primera vez en la historia del continente, los Leones del Atlas demostraron que disciplina táctica, intensidad física y una conexión emocional con millones de aficionados en la diáspora podían compensar la diferencia de talento individual. Pero repetir una hazaña es infinitamente más difícil que protagonizarla por primera vez. En Qatar, Marruecos era la sorpresa. En 2026, será la selección a la que nadie quiere subestimar. Y esa diferencia lo cambia todo.
He seguido la evolución de Marruecos desde antes de Qatar, y lo que me impresionó entonces no fue el resultado — las sorpresas ocurren en cada Mundial — sino el método. Walid Regragui construyó un equipo que defendía con una intensidad que hacía imposible encontrar espacios, que atacaba en transiciones rápidas con jugadores de velocidad extrema, y que mantenía una unidad emocional que amplificaba el rendimiento individual. La pregunta para 2026 es si ese método sigue siendo viable ahora que los rivales lo conocen — y se han preparado para contrarrestarlo.
¿Cómo llegó Marruecos?
La clasificación africana para el Mundial es un proceso largo y competitivo, con fases que incluyen liguilla de grupos y rondas eliminatorias. Marruecos navegó la clasificación con la autoridad que se espera de la mejor selección africana del momento — ganando su grupo con solvencia y mostrando que el impacto de Qatar 2022 no fue un espejismo sino el comienzo de un ciclo competitivo.
Lo más relevante de la clasificación fue la continuidad del proyecto Regragui. A diferencia de otras selecciones que cambian de seleccionador tras un buen resultado en un Mundial, Marruecos mantuvo al técnico que les llevó a semifinales y le dio tiempo para consolidar su sistema. Esa continuidad es un activo valioso en el fútbol de selecciones — la experiencia compartida de un torneo exitoso crea vínculos tácticos y emocionales que son difíciles de replicar con un nuevo cuerpo técnico.
La Copa Africana de Naciones 2025 fue otra prueba de fuego. El rendimiento de Marruecos en esa competición — independientemente del resultado exacto — ofreció indicadores sobre el estado del equipo a 18 meses del Mundial. Los analistas que siguieron de cerca la CAN tienen datos más actualizados que los que se limitan a recordar Qatar 2022. Y esos datos son los que determinan si Marruecos llega al Mundial 2026 en la misma forma que en 2022 o en una fase diferente del ciclo.
¿Mantiene el nivel de Qatar 2022?
El núcleo de la selección que hizo historia en Qatar sigue disponible, pero con matices. Achraf Hakimi, lateral derecho del PSG, es el jugador más reconocible — su velocidad, su desborde y su capacidad de generar superioridad numérica en ataque lo convierten en uno de los laterales más peligrosos del mundo. Youssef En-Nesyri aporta gol y presencia física como delantero centro. Sofyan Amrabat ha demostrado en la Serie A y la Premier League que su rendimiento en Qatar no fue casual — es un centrocampista de destrucción de primer nivel europeo.
Pero hay ausencias y declives que no se pueden ignorar. Hakim Ziyech, cuya creatividad fue clave en varias fases de Qatar, ha tenido temporadas irregulares en clubes. Otros jugadores del bloque de 2022 han cumplido años sin necesariamente mejorar. Y la integración de nuevos talentos — jóvenes de la diáspora marroquí en clubes europeos — no siempre ha sido fluida. La profundidad que Marruecos mostró en Qatar dependía en parte de la motivación extrema de un grupo unido por un objetivo histórico. Replicar esa motivación en un torneo donde ya no eres la novedad es el desafío psicológico más grande que afronta Regragui.
Hay un factor que hace única a la selección marroquí: la diáspora. Marruecos cuenta con una comunidad significativa en Francia, España, Países Bajos, Bélgica y Alemania, y muchos de sus jugadores nacieron o se formaron en esos países antes de optar por representar a Marruecos. Eso le da acceso a un pool de talento que excede el que se esperaría de un país con la infraestructura futbolística de Marruecos. Jugadores como Hakimi (nacido en Madrid), Mazraoui (nacido en Ámsterdam) o Ziyech (nacido en Dordrecht) aportan la formación técnica y táctica del fútbol europeo con la conexión emocional de representar a su país de origen. Esa combinación es difícil de replicar y es la razón estructural por la que Marruecos puede competir con selecciones de rango superior.
Lo que no ha cambiado es el sistema defensivo. Marruecos sigue siendo una de las selecciones más difíciles de batir del planeta. Su bloque bajo y medio, organizado con disciplina militar, obliga a los rivales a tener la pelota sin encontrar espacios. En Qatar, Marruecos solo concedió un gol en jugada abierta en todo el torneo — un dato extraordinario que refleja la calidad de la organización defensiva. Si ese registro se mantiene en 2026, Marruecos será un rival que ninguna favorita querrá enfrentar en eliminatorias.
Grupo C con Brasil: ¿revancha o muro?
El sorteo colocó a Marruecos en el Grupo C con Brasil, Escocia y Haití. Para los Leones del Atlas, enfrentar a Brasil es la oportunidad de confirmar que Qatar no fue una excepción sino una declaración de intenciones. Para Brasil, es un rival que ya demostró en 2022 — eliminando a España y Portugal — que puede competir con cualquiera.
El estilo de Marruecos se adapta especialmente bien contra selecciones como Brasil que necesitan espacios para desarrollar su juego ofensivo. Si Regragui plantea el partido como lo hizo contra España en Qatar — bloque bajo, presión selectiva, transiciones rápidas — Brasil se enfrentará a un muro táctico que su mediocampo, históricamente frágil en la organización, puede no tener la paciencia para superar. El mercado de «menos de 2.5 goles» para el Brasil-Marruecos es, a mi juicio, uno de los mercados de fase de grupos con más valor potencial del torneo entero.
Escocia y Haití son rivales que Marruecos debería superar, aunque el partido con Escocia — una selección bien organizada con jugadores en la Premier League — no será tan cómodo como sugiere la diferencia de ranking. La clasificación como segunda del grupo detrás de Brasil es el objetivo mínimo; ganar el grupo sería una declaración de intenciones que pondría a toda la parte del cuadro en alerta.
¿Infravalorada o fue Qatar 2022 un milagro irrepetible?
Las cuotas de Marruecos para ganar el Mundial oscilan entre 40.00 y 80.00 — territorio de gran outsider. Para llegar a cuartos de final, las cuotas están entre 3.00 y 4.00. Mi análisis es que Marruecos está genuinamente infravalorada en el mercado de recorrido — una selección con esta calidad defensiva, esta experiencia en grandes torneos y estos jugadores en clubes europeos no debería cotizar tan alto para llegar a cuartos.
El mercado de campeón es otra historia: para ganar el Mundial, Marruecos necesitaría superar cuatro o cinco eliminatorias contra rivales que ya conocen su estilo y se han preparado para contrarrestarlo. La sorpresa funciona una vez; la segunda vez, los rivales ajustan. España, tras la eliminación en 2022, ha trabajado específicamente escenarios contra bloques bajos — De la Fuente mencionó explícitamente el partido contra Marruecos como una lección aprendida. Si Marruecos se enfrenta a España en eliminatorias de 2026, el resultado puede ser muy diferente al de Qatar.
Para el apostador español, Marruecos en el Mundial 2026 es una selección para seguir en mercados específicos: clasificación de grupo, total de goles en sus partidos, y rendimiento en la primera eliminatoria. No es una apuesta de campeón — la profundidad de plantilla no da para siete partidos al máximo nivel — pero sí una apuesta de valor en mercados de recorrido donde las cuotas no reflejan completamente la calidad defensiva y la experiencia mundialista de los Leones del Atlas. Las cuotas del campeón la sitúan como outsider, pero en los mercados de grupo y primera eliminatoria es donde puede haber valor real.
